lunes, 23 de diciembre de 2024

Novela en Caballito capitulo 2 (sin mùsica)

    La televisiòn, ese Hitler moderno, o como dijo Passolini: ¿què es el Nazismo al lado de la Televisiòn? 

   Pero esto no es novela ni nada, ni de cerca, una pseudonovela, en todo caso, en cualquier caso ...

   Años y años perdiendo la vida miserablemente frente a un aparato de televisiòn, y ahora frente a celulares: millones de tipos y tipas caminando mirando el celular o hablando al celular o subiendo las escaleras mirando ese dispositivo verdaderamente satànico ...

   Poderosamente me llama la atenciòn la forma en que ...

   Imposiblidad de narrar nada, abortos narrativos que derivan hacia inciertas islas o islotes apoèticos, antipoèticos, prosas seudo poèticas, porque de poèticas no tienen nada o casi nada ...

   Abortos narrativos que derivan hacia ... la plaza San Martìn y aledaños con la ecuestre estatua del Hèroe ya anciano y arrugado y plenamente desnudo en medio de su parisina bañera que mira su miembro que alguna vez dio lugar a la celebèrrima Merceditas y sus consejos paternos ...

   La Plaza San Martìn donde estuve con una joven y alguna vez me quedè desnudo en esos antiguos verdes bancos de madera y luego despertè en medio de un rayo de sol de Pettorutti ...

  La Plaza San Martìn donde extrañamente hicimos el amor cientos o miles de veces ante la mirada vagamente atònita o escandalizada de los transeùntes y los policìas en ciernes esos canoso canas, èmulos de Josè Antonio ...

   La dicha plaza en la que miles de veces nos juntamos a recitar poemas y a tocar La Guitarrita de Arolas en una precisamente ìdem ...

   Y sus alrededores donde alquilaba un depto la psicòloga hermosa con quien nos encadenàbamos al deseo y a la sublimaciòn de orgasmo sublimes:

  presos del orgasmo

   atados al màs enloquecedor orgasmo temulento, vacìo de todo

    ese polvo efìmero y etèreo como una mariposa fosforscente que me volvìa loco de dicha cuando, o 

de pronto zas un tropezòn y sì es caìda ...

   Sì, no hubo cosa màs intolerablemente hermosa que hacer una y 1000 veces el amor

en busca del orgasmo absoluto y hacer durar (mediante los màs bellos poemas de amor)

esa cosa tan absolutamente hermosa y fabulosa y como la quieran adjetivar

llamada polvo

llamada orgasmo

llamada pequeña o gran Muerte

que me volvìa plenamente loco (por algunos fugaces segundos)

como si no existiera otra cosa en el universo

sino el simple y dichoso orgasmo

que como una efìmera y etèrea y material mariposa incandescente

me volvìa loco de dicha

(cuando de pronto zas El Tropezòn).


          

Novela en Caballito capìtulo 1

   Despuès de estar haciendo el amor durante algùn tiempo, saliò de allì dispuesto a tomar el colectivo y dar clases.

   El colectivo estaba lleno de gente, repleto a tal punto que tenìa la sensaciòn de estar adentro de una lata de sardinas ambulante.

   Se encontrò con una vieja compañera de estudios a quien, por supuesto, no saludò. Hizo como que no la reconocìa. La mujer sostuvo idèntica actitud. Incluso ella le preguntò algo. Êl respondiò que no sabìa, el nombre de una calle (Mariano Acosta quizàs) o algo por el estilo, la parada, algo asì. No entendiò muy bien: estaba casi siempre enfrascado en su mundo.

   Lo cierto es esto: mientras como queso, me digo que hay escritores tan ineptos o tan descorteses que no se preocupan de enganchar al lector de entrada de modo tal que dicho lector, Ud. por ejemplo, se pregunte: ¿què es esto? o, peor dicho: ¿què carajo, què catzo es esto? ¿De què se trata?

   La mujer descendiò del bondi y èl de pronto recordò: nunca le habìa gustado dicha dama, la consideraba fea, un adefesio acaso, no le gustaba su caripela, su cuerpo puede ser pero fue hace mucho tiempo: èl era un machirulo como se dice ahora, un machista empecinado, tal vez sin saberlo, sin ser consciente de esto y de muchas otras cosas.

   ¿Cuànto tiempo habìa pasado desde entonces?

   Recordaba lejanamente una caminata en una plaza, la plaza Lezica, el parque Rivadavia, bajo el sol, entre los verdes àrboles que ofrecìan su fresca sombra a la frustada pareja de ex amantes.

   Y ahora estaba de nuevo allì, la mujer, con sus ojos claros, verdes o celestes quizàs, en medio del bondi abarrotado de pasajeros, y en medio del insoportable calor estival.

   No pasaba nada, acaso se trataba un novela algo psicològica, escrita por un ex poeta porteño.

   Ahora dar clases era su vida, en colegios nocturnos, en secundarios de adultos, objetos de desguace actualmente, Bradbury lo habìa predicho hacìa añares en alguna parte de su gran novela.

   Clases, dar clases, a alumnos entre 18 y 70 años, todos mezclados, como en un poema de Gonzalez Tuñòn, era un verdadero quilombo aquello, no se podìa dar clases, o tal vez sì pero no enseñando nada sino màs bien dejando que los alumnos aprendan algo por ellos mismos, con la guìa del maestro, claro, el maestruli, el maestro ciruela o durazno de gala.

   De todas maneras, lo lograba, una novela a lo Beckett, dar clases a personas que no desean aprender absolutamente nada, ya grandes, sino solo obtener el preciado tìtulo, al menor costo posible, en el menor tiempo posible, se te llevan el dichoso tìtulo a tu casa, mejor todavìa.

   Dar clases con un libro de Borges desencuadernado, las hojas todas salidas, despegadas, Ud. es un ciruja, anda cirujeando por ahì, ademàs eso es un robo, yo tenìa entendido que hurto es otra cosa.

   Y las directoras ancianas respetables que forreaban, basureaban a algunos docentes decentes, no a todos, solo a algunos, si te ven mal te maltratan, al despertar, el dinosaurio continuaba siempre allì, en la mesa de todos los domingos, con la familia unita, Dios, Patria y.

   Pero esto suena medio cortazariano, Dios lo tenga en su santa gloria, y no me apetece o tal vez sì.

   Estàs solo frente a 20 o 30 alumnos en el ring o aula, te salva la campana de pronto, el timbre, es el recreo.

   Y de pronto las directoras denigradoras, son feministas y hacen jornadas de violencia de gènero, què se le va a hacer, asì es la vida, Dios es argento pero atiende en Baires.

   Daba clases pero los alumnos, ¿aprenderìan algo? ¿Còmo saberlo? Es decir, ¿còmo diablos saberlo a ciencia cierta? Y si aprendìan algo, ¿què demonios era lo que aprendìan si es que algo aprehendìan, agarraban?

   Allì estaban esos 60 ojos clavàndole la vista: eso significa que te prestan atenciòn, Gastòn.

   Y ejercitaba la escritura como forma de entrenamiento mental, en las tardes de verano mientras afuera se oìa el ronronear de los motores automovilìsticos en la caballitense calle Beauchef (al 300 para màs datos).

   Sin mirar hacia atràs: nada de espejos retrovisores, los habìa arrancado de cuajo, sin necesidad alguna de pelearse con un automovilista o motoquero de golpe enloquecido que esgrime los màs salvajes y unitarios improperios.

   En lo posible, pretendìa escribir con toda la Lengua (asì con mayùscula) a su disposiciòn, aunque raramente lo lograse.

   Lo cierto es que ... acà termina el capìtulo 1. Evidentemente el escriba no tiene nada o mucho para contar o no lo sabe hacer: se detiene en comentarios que no vienen al caso y se deja llevar por sus recuerdos algo deshilachados, quièn mierda me habrà mandado tomar ese diclofenac de mierda que me hizo mierda el hìgado, 4 5 meses tomando al pedo esa basura que no me sirviò absolutamente para nada ... encima este mousse de mierda anda para el orto, para el traste ...

   No obstante, recuerdo perfecta o exactamente a esa muchacha: su cuerpo me agradaba no asì su cara, habìa algo raro en su cara, quizàs su dentadura ...

   Narrador Omnisciente (es el nombre de nuestro hèroe) estaba harto de todo aquello: harto de dar clases y que no lo llamaran por su verdadero ya dicho nombre: lo denominaban: aparato, maestro, campeòn, amigo, zopenco, zutano, mengano, perengano, abadoy, loco ...

   N.O. (para abreviar) se dirigiò a un cafè: allì tomò un cafè y comprò un libro de o sobre Carlos Correas: se hizo de noche, ya no fumaba, escribìa, o màs bien leìa, como quedò dicho, un poco màs atràs.

Una madrugada, de pronto despertòse con una somnolienta teorìa de la continuidad: hay una continuidad, una fluidez total entre la vida y la literatura; ademàs, la Literatura (asì, con Mayùscula) es el sistema par excelence ya que da cuenta de lo real, en su coninuum.

   Y eso era todo o casi todo.

   Despuès siguiò dumiendo.

   Y como todos nuestros sueños adoptan la forma de imàgenes televisivas y cinematogràficas, hay una continuidad absoluta entre el mundo nocturno y el diurno ya que nos pasamos gran parte de nuestras vidas (o muertes diarias) mirando televisiòn y pelìculas y ahora mismo mirando o hablando por celular mientras caminamos por la calle o subimos una escalera so pena o riesgo de morir aplastados por un tren o un automòvil (en el mejor de los casos).

   Y ahora que estoy al borde de un acantilado, me doy cuenta que perdì gran parte de mi vida y mi tiempo mirando una puta pantalla televisiva o pelìculas y series francamente estùpidas y que no sirven absolutamente para nada.

   Para no hablar de ciertas pelìculas pornogràficas o presuntamente eròticas: en cines de mala muerte, de barrio o en el centro (en el intervalo el techo del cine se abrìa y dejaba ver el cielo celeste y lleno de sol o encapotado).

   Yo no corrijo absolutamente nada, sigo escribiendo hacia adelante procurando recuperar el tiempo perdido.

   Sì, todo fue como un sueño absurdo aquella vida llena de seres malditos, monstruos diversos y mujeres totalmente e intolerablemente hermosas que me arrancaban los màs bellos orgasmos, en medio de la noche o acaso el dìa, la mañana llena de sol ...

   Y fumaba, fumaba como un escuerzo, como si tuviera toda la vida por delante o por detràs, como si la muerte no existiera, como si fuèramos eternamente jòvenes en virtud de aquella pelìcula rodada cuyo nombre no recuerdo pero recuerdo determinadas imàgenes màs o menos espùreas, o no: 

   Ellos bailan eternamente jòvenes, como fantasmas en blanco y negro: no recuerdo su nombre pero la pelìcula es bella y las mujeres son francamente bellas; asimismo ...

   No, no se trata de poètica prosa ni de prosa màs o menos poètica, se trata de ...

   La pelìcula es muda y bailamos sin mùsica ... Maldito diclofenac que me ha dejado el hìgado a la miseria ...

        

   

                 

domingo, 30 de junio de 2024

taller presencial poesia Caballito sabados domingos 49034485

 Bailando Rock en los 90


Tomados de la mano y siempre miràndonos a 
los ojos, somos llevados por la mùsica
hacia otros planetas màs o menos distantes

esto no es todo: la dama me sonrie, quiero decir:
la pendeja màs hermosa del universo
la mina màs linda de la milonga
clava los ojos en los mìos
como si estuviera hipnotizada o algo por
el estilo; esto no es todo o no es nada:

mientras suena la mùsica de rock en la
escuelita de Rock, las demàs parejas bailan al 
rededor nuestro, como si se tratara de una constelaciòn

o algo por el estilo. Esto no es todo: 
la hermosa tiene los ojos màs bellos del mundo
pero lamentablemente estoy mal herido:
me duele horriblemente la cintura
lo siento, ya no podrè bailar

suena INXS y recuerdo los viejos buenos tiempos
cuando bailaba con las pendejas màs hermosas del universo
o como mìnimo del barrio: sus lacios cabellos acompañaban
el movimiento, sus largas y onduladas o enruladas cabelleras
y sus faldas campaneaban dulcemente 
al ritmo de la mùsica

al compàs de la mùsica nos volvìamos juntos locos de remate
ebrios de dicha, prueba de lo que digo es o màs bien era
su sonrisa de oreja a oreja: era evidente que la chica era feliz al 
bailar, en aquella pista de baile, en aquella palestra 

en aquellos viejos y elegantes y oscuros salones de baile
fui el tipo màs feliz del mundo
al menos asì lo sentìa: digamos Bamboche en Flores
o Seu en Flores (Boyacà y Rivadavia, arriba en la esquina)

còmo bailaban aquellos tipos, como danzaban esas minas, esas
parejas: como si bailar fuera la cosa màs natural y fàcil del
mundo, como si fuera algo asì como simplemente respirar
o caminar
como paseando por la pista

y yo en la barra permanecìa admirado durante horas y horas
entre la mùsica màs linda del universo
y los bailarines màs famosos del barrio aquel
que ya no existe tal como era, evidentemente

indudablemente, el tiempo pasa demasiado ràpido, aquellas
noches, quien me quita lo bailado, no volveràn jamàs, pero
subsiste el recuerdo mientras escucho la mùsica

que vuelvan los lentos, dicen por ahì
pero es que yo ni siquiera me enterè que se hayan ido,
¿adònde? por otra parte

por otro lado: que se hizo de esas minas fabulosas, esos
minones infernales, con sus ajustadas ropas, sus risas y
sonrisas, aquellas chicas donde estan?

¿Dònde estàs Misius?

el otro dìa vi a una en fotografìas: una anciana que se
caìa a pedazos, ella que de joven era realmente una hermosa
yegua, una como
gacela a quien todos o casi todos
querìan coger
querìan garchar
fifar
culear
y chuparla toda
como si no se tratara de una 
bella dama
sino de un helado
en la tarde infernal
de aquel verano que se fue para siempre

ella que era un hermoso Gato
ahora es una anciana que se va cayendo a pedazos, ya 
no la puedo ni mirar
como si se tratara de un tango de
Discèpolo

todo se ha ido para siempre
solo queda la mùsica
las grabaciones son siempre las mismas
eso no cambia

ciertas filmaciones tampoco
allì los muertos son jòvenes por siempre y para siempre
como si se trataran de fantasmàticos espectros
en una isla desierta
de Bioy o
Wells

yo sigo mirando desde la barra, sigo escribiendo malos poemas
mientras oigo
la mùsica màs hermosa
del universo

y recuerdo a las mujeres màs hermosas del mundo
que hoy ya no existen

simplemente sobrevivo
mientras escribo al ritmo de las melodìas màs bellas
viejos poemas sin rima, sin ritmo y sin
Poesìa

Podrà no haber Poesìa
pero siempre habrà poetas!!!

sábado, 15 de junio de 2024

clases individuales baile tango Caballito 49034485

 El gotàn me puede


El tango me puede en las noches del porteño otoño

recordando el pasado 

mientras escucho a Don Osvaldo


Mientras escucho a Pugliese

recuerdo los viejos tiempos

(si parece que fuera ayer, nomàs)

cuando tenìa a una hermosa

entre mis brazos y juntos

nos deslizàbamos

por la pista de baile

como si no fuera una milonga

sino màs bien un ensueño


como si fuera ensoñaciòn

resbalàbamos hacia la dicha

como si se tratara de làgrimas

que ruedan por las mejillas


la dicha solìa presentàrsenos

bajo la forma del màs humilde de los hoteles

para pajeras parejas o para pasajeros

sito exactamente para màs datos 

en la calle alsina y combate de los pozos

precisamente justo enfrente 

de la comisarìa en cuestiòn

de cuyo nùmero prefiero no acordarme


allì, en las noches de luna llena

mientras aullaban los lobos

y rondaban vampiros con ojos inyectados de sangre

solìamos concurrir a los efectos de echarnos un buen polvo

los 2 a la vez

de ser posible


y de no ser posible tambièn


luego del susodicho

nos quedàbamos dormidos

profundamente

como si no fuèramos una pareja de bellos turros

sino màs bien 2 angelitos


mientras afuera llovìa a càntaros

rotos


en aquella cama redonda 

que giraba sobre sì misma

precisamente como hacìamos nosotros al juntos bailar

pivoteando sobre la punta de los pies

rotando sobre un eje

como 2 planetas abrasados


el tango nos podìa

vaya si nos podìa!

mientras sonaba Pugliese en medio de la noche

y las parejas soñaban de a 2 


de a 2 x 4 

clases particulares baile tango sabados a la tarde 49034485

 El gotàn me puede


El tango me puede en las noches del porteño otoño

recordando el pasado 

mientras escucho a Don Osvaldo


Mientras escucho a Pugliese

recuerdo los viejos tiempos

(si parece que fuera ayer, nomàs)

cuando tenìa a una hermosa

entre mis brazos y juntos

nos deslizàbamos

por la pista de baile

como si no fuera una milonga

sino màs bien un ensueño


como si fuera ensoñaciòn

resbalàbamos hacia la dicha

como si se tratara de làgrimas

que ruedan por las mejillas


la dicha solìa presentàrsenos

bajo la forma del màs humilde de los hoteles

para pajeras parejas o para pasajeros

sito exactamente para màs datos 

en la calle alsina y combate de los pozos

precisamente justo enfrente 

de la comisarìa en cuestiòn

de cuyo nùmero prefiero no acordarme


allì, en las noches de luna llena

mientras aullaban los lobos

y rondaban vampiros con ojos inyectados de sangre

solìamos concurrir a los efectos de echarnos un buen polvo

los 2 a la vez

de ser posible


y de no ser posible tambièn


luego del susodicho

nos quedàbamos dormidos

profundamente

como si no fuèramos una pareja de bellos turros

sino màs bien 2 angelitos


mientras afuera llovìa a càntaros

rotos


en aquella cama redonda 

que giraba sobre sì misma

precisamente como hacìamos nosotros al juntos bailar

pivoteando sobre la punta de los pies

rotando sobre un eje

como 2 planetas abrasados


el tango nos podìa

vaya si nos podìa!

mientras sonaba Pugliese en medio de la noche

y las parejas soñaban de a 2 


de a 2 x 4 

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 La mùsica me lleva


La mùsica me lleva y yo me dejo llevar, esto
ha durado demasiado tiempo, demasiados 
años, sin embargo, todo continùa como la primera 
vez. El ritmo, la musicalidad de la poesìa nos puede,

con todo. La bella que està entre mis brazos (en una suerte de 
presente històrico) tiembla como una hoja, respira
fuertemente, mientras me pregunta si està excitada o
simplemente
respira mal o algo por el estilo.

La pista està llena, mientras el cantor o cantante
se obstina en la melodramàtica letra, con su voz bàsicamente aguardentosa, 
àspera. esto no es todo: la pista està llena hasta las pelotas, no nos movemos
mucho, no queda otra que franelear a màs no poder y mutua, recìprocamente

excitarnos, incitarnos, invitarnos al orgasmo.

Invitaciòn al orgasmo (buen tìtulo) al silogismo del orgasmo
Sade mediante, Paz Octavio mediante (si mal o bien no recuerdo).

La mùsica me lleva y me dejo llevar: la mùsica del verso, la musicalidad, el 
ritmo, la "sonidad" del vals, como dijo el presentador o locutor, en medio de
la pista, para amenizar la velada
nos tomàbamos unos buenos copetines
nos bailàbamos unos hermosos tangos
y milongas y criollos valses, en criollo.

El argentino es guapo y vivo. Vivaz, vivaracho.
Astuto hasta decir basta, como una suerte de Odiseo redivivo
construye sus caballos de madera
para entrar en la ciudad sitiada
mientras los troyanos se enfiestan 
y luego caen dormidos.

La melodìa me lleva y yo me dejo llevar por ella.
Años tardè en lograr eso: al comienzo yo pretendìa usar a la Poesìa
pero ahora me dejo hablar por ella, soy pensado por ella, ella me mueve,
no el dinero, no la actualidad, no la novedad, las habladurìas
Heidegger mediante
Ser y Tiempo mediante.

Los violines me llevan, me pueden, los
bandoneones, el piano, el comedor, el dientudo, el contra
bajo, me dejo penetrar, compenetrar, mientras las làgrimas
ruedan y soy aplastado afortunadamente por ellas.

Me lleva la mùsica, la armonìa, la policromìa dulce 
del arrabal suburbiero, el microcentro profundo, Corrientes y
Esmeralda, digamos, donde (una noche) nos premiaron despuès de
bailar durante horas, horas enteras, bajo la noche
tachonada de estrellas.

Mientras tenìa a la hermosa aquella entre mis brazos
y la orquesta se desfogaba y el cantor teatralmente se
angustiaba, glorioso y gallardo, acaso para siempre o
para nunca, en hermoso encabalgamientos.

Me dejaba llevar por aquel ambiente
en soberbios suburbios imaginarios.

Despuès, 
rumbeàbamos hacia abyectos hoteles
en los que nos enloquecìamos mutuamente 
hasta llegar al dulce relàmpago del orgasmo
que nos volvìa locos de dicha
borrachos de placer
ebrios de deseos
sabiamente insatisfechos

aquel lìquido viscoso y caliente
nos volvìa locos de dicha
mientras me mirabas para siempre a los ojos
y sonreìas

Me dejaba llevar por tu amor
me dejaba llevar

entreverados entre las demàs parejas
que llenaban el salòn, la pista
como si nos estuvieran filmando
para una ficciòn
o acaso un documental
de Tango


Poesia Caballito taller curso sabados 49034485

 Hendrix mediante


No tenìa un mango, ni una sola
moneda partida por la mitad: asì que
por las noches (generalmente) salìa a reventar
viejos discos, libros viejos
 y de inmediato, me compraba algo para morfar, ahì enfrente mismo
en la pizzerìa La Continental de Primera Junta
frente a la estatua ecuestre
absolutamente excrementada 
por las grises y azules palomas
en las tardes de invierno
y por las mañanas tambièn
todo el dìa se dirìa
la ecuestre estatua del hèroe
enmierdada por los pàjaros

por las noches allì mismo,
el Gato y otros "en situaciòn de calle"
poco màs o menos
hacìan fila para comer un plato caliente
mientras le enchufaban
discursos escrupulosamente evangèlicos
como una suerte de ametralladora bìblica
que no paraba de vomitar versìculos
micròfono mediante
y de dar testimonio de 
ciertas desgracias inverosìmiles:

parecìan entrenados histriònicamente 
para desandar sus amargas historias
sus crudos relatos deshilvanados: siempre era màs o menos
lo mismo, la misma milonga o relato: 
una operaciòn de por medio
de su hijito en desgracia 
el hotelucho de mala o buena muerte
en las inmediaciones de Constituciòn: siempre

a disposiciòn el documento nacional de identidad
y otros documentos màs o menos oficiales o pùblicos, pri
vados tambièn

al borde del llanto mientras los pasajeros del subterràneo
miran sus celulares
o escuchan mùsica
en sus auriculares gigantescos
o mediante un aparatito
sagazmente incrustado en sus orejas
en sus ojeras

de vez en cuando, algùn incauto
desembucha sus dineros:
yo tambièn lo hice alguna vez pero ya nunca màs
nunca màs
porque estimo que hay un entrenador de mendigos
tal como afirman sentenciosamente
los hay en la India
en Bollywood
o como diablos se llame

mientras el centrifugador da vueltas
a varias revoluciones por minuto 
tal como hacìan los viejos, los antiguos discos
escribo este pseudo, este sesudo antipoema pretenciosamente narrativo
mientras suena Jimmy Hendrix

el vendedor de pañuelitos de papel desarrolla su estilo
en medio de ese gusano metàlico llamado 
subterràneo
màs parecido a un moderno tren que 
a diferencia de los viejos vagones destartalados de comienzos 
del siglo pasado
van a 1000 x hora
0 ka eme

chinos tal vez

ademàs, los callejeros artistas: el tìo que se pone arriba de la cabeza
decenas de latitas en la cabeza mientras toca el violìn
y el vagòn se mueve asombrosamente 
para todos lados

los jipjoperos jipones
que desenvuelven
el antiguo arte
de la rima màsviolenta
como modernos payadores
que no saben que acaso lo son

las damiselas milenariamente eròticas
que miran sus celulares
para no ver la realidad
ni las miradas patriarcales y machistas
de los tipos bàsicamente machirulos

morder esos pezones
como si se trataran de manzanas rojas o verdes
o algùn tipo de fruta o fruto
carnal carnìvoro

lamer esas vulvas
como si se trataran de frescos helados
que se toman en la vereda
bajo el sol infernal del estìo

meter la nariz en esas axilas ricas en sudor mineral

para no hablar de esos ojos como piedras preciosas
pulidas por el agua del deshielo 
y el destape alfonsinista y primaveral

esas bocas rojas pintarrajeadas
repletas de blancos dientes

dientes de dragòn

esos lòbulos
esos cuellos frìamente publicitarios
esas blancas pieles comerciales
esas mercantiles sonrisas femeninas
esos mercachifles

mientras cuelgo la hùmeda ropa
en el lavadero

la boca del subte
el pulmòn del edificio

el profilàctico arrojado al balcòn
con algo de blanco semen

el poeta barbudo y gordinflòn me aseguraba
cafè por medio
que los excesivos cunnilingus
producen càncer de lengua

no habìa que excederse en ello por tanto

segùn èl 
tampoco las fèminas estaban demasiado interesadas
en serruchar 
en ser cogidas

habìa otras formas del placer

supersticiones

conversaciones de otarios
que se creen màs de lo que son
peronistas evanescentes y 
fundamentalmente
garcas
oligarcas

mediante las polìticas ciencias
se acomodaban en alguna jurisdicciòn
a los efectos de cobrar suculentos sueldos
a pesar de estar flojos de papeles
no tener los papeles en regla
no haber terminado el colegio secundario
y otras cuestiones igualmente administrativas
y de ìndole similar

no obstante, venden viejos libros cunables
en las ferias de libros
en librerìas de viejo
o en librerìas de usados o saldos:
libros choreados
afanados volùmenes
rapiñados en determinadas bibliotecas
o encontrados en medio de la basura
tirados a la calle por las mismas librerìas
que solo toman en cuenta
a veces
el estado del broli en cuestiòn
sin importar el contenido

asì he encontrado primeras ediciones de Voces
con dedicatoria del autor
en la parte de atràs del libro
y al revès
totalmente acorde a la filosofìa de
Porchia

o encontrar en medio de la noche
bajo la fantasmal luz de un farol
colecciones enteras de tangueros, de milongueros discos
en impecable estado
como recièn salidos del horno
como si estuvièramos en el mismo horno
que estaba por cierto para
bollos

hasta que aclare u
oscurezca

Hendrix mediante