sábado, 17 de mayo de 2025

taller de microrelatos en Caballito 1537704979

 Una vez salì con 2 minas, durante un año y pico, màs o menos.

La cosa fue asì: una no sabìa nada, la otra sabìa todo o casi todo y fungìa u oficiaba como amante o de amante despechada que no hacìa otra cosa que, frecuentemente, conminarme a que cortara relaciones con mi novia, vamos a llamarla asì.
Lo cierto es que un sàbado quise hacer doblete pero me saliò la culata por el tiro: se me juntaron las 2 minas y se armò un bolonqui bàrbaro: en un cafè del centro, los 3 sentados a una mesa, la amante le anoticiò a la oficial, digamos, solo por llamarlas de alguna manera o ponerles nombres, que hacìa un año (aproximadamente) y pico que la cuerneaba todo el tiempo o mejor dicho cada semana.
Para hacerla corta, al poco tiempo seguìa saliendo con las 2, hasta que tarde o temprano, màs temprano que tarde, todo se fue al reverendo carajo y al final me quedè sin la torta y sin el pan.
Y eso es todo el relato, todo lo que tenìa para contar o contarles.
Pero era joven y poco despuès salìa con otras jòvenes o pendejas, asì que està todo bien, està todo màs que bien.
Porque era jòven y las minas me seducìan, me daban pelota, me llevaban el apunte, y era joven y feliz, sin saberlo, recièn ahora me doy cuenta pero es demasiado tarde, demasiado, tarde.
Siempre me es o me resulta demasiado, demasiado tarde, tardìsimo.

microprosas argentinas 2025

 Una vez me estremecì de goce o gozo: se trataba de una mina pulenta que me volvìa loco de dicha, como dijo el poeta, antipoeta màs bien, influencia angustiosa. Lo cierto es que la nami en cuestiòn parecìa un relàmpago errante, un relàmpago doliente y lustroso, relàmpago enlutado. Y me abrazaba, me buscaba, me iba a buscar a la biblioteca municipal donde habìa laburado Borges en los 40 aprox., y me hundìa la lengua hasta el fondo de la garganta, era terrible Valeria, se llamaba Valeria, sì, yo solìa llamarla simplemente Vale, de vago nomàs o porque todos la llamaban asì.

Se llamaba o se llama Valeria Bianchi.
Pero ¿cuàntas minas hay que llevan ese nombre o se llaman asì?
Me volvìa loco esta mina al punto que me saturè francamente de tanto sexo, porque yo siempre digo, o desdigo: hay que tener cuidado, mucho cuidado con el punto de saturaciòn porque lo que te gusta puede dejar de gustarte, he ahì el problema.
Hay que tener cuidado con ese asunto yo siempre digo, hay que tener mucho, sumo cuidado, ojo.
Y bue, què se le va a hacer, la vida es asì.
De carne somos.
Y bueno, soy argentino.
¿Yo? Argentino.
O màs bien argento.
Eso es todo o es casi nada. Pero en algùn momento hay que cortarla y dejar de escribir pavadas, la hora de la pavada, la edad del pavo.
¿No?
¿O no?

poemas realismo sucio argentinos

 si algo me gustaba era acostarme encamarme con mujeres en hoteles humildes berretas

o donde fuera plazas parques pùblicos por ejemplo el Parque Centenario o la plaza que
hicieron en mi vieja escuela que tiraron abajo en la època de la Dictadura cìvico militar
(ahora se dice asì por la complicidad de ciertos empresarios o civiles, su connivencia)

contra àrboles o contra descascaradas paredes muros àrboles cuya copa llegaba hasta las
estrellas y cuyas raìces se extendìan hasta el centro de la esfera terrestre o sino en las casas
de ellas o en la mìa el tema era dònde y cuàndo no tenìamos un centavo una maldita moneda
partida al medio èramos pobres como arañas casi nos comìan los piojos pero eso no impedìa

que nos amàramos con frecuencia a menudo en los màs abyectos y sòrdidos espacios en
terrazas en escaleras en cualquier parte donde sea ademàs estaba el dinero el tema
monetario dinerario cometario planetario los padres celosos que me esperaban desde algùn

lugar para darme la biaba una paliza una golpiza chaschas en la colita y yo escapaba de
allì como podìa huìa con su hija hacia la cafeterìa màs cercana con el objeto de cafetear
un rico cafè con leche con medialunas de grasa o de manteca en general asì pasaba esa

mañana y fumàbamos a lo loco se faseaba en lugares cerrados en aquella època
y charlàbamos y platicàbamos y besarnos con carpa con carpeta porque el dueño del
boliche podìa ofenderse romper las pelotas llamarnos la atenciòn retarnos digamos
habìa que andarse entonces con sumo cuidado no sea cosa que nos rajaran a la mierda

realismo sucio argentino poemas 2025

 Una vez cuando tenìa 28 29 años, me pasò algo màs o menos terrible

y absoluta o francamente lamentable, por decirlo asì, por asì decirlo:
me emborrachè en el cumple de Ricardo Schmidt (¿se escribe asì?)
pues no habìa otra cosa para tomar + que bebidas espirituosas, alcohòlicas, vamos.

Y encima cometì la idiotez de mezclar todas de modo que en pocos minutos
estaba borracho como una cuba, como se dice habitualmente. Cuando me fui de allì
se me dio por recalar en el boliche llamado Viejo Correo (hoy ya no existe, hay, creo, una
jugueterìa, o algo por el estilo, grande, coqueta) y dio la casualidad y no sè por què

(yo debìa tener un aliento espantoso, no sè còmo una mina màs o menos bonita me
podìa dar bola, pelota, en aquellas absurdas circunstancias) una chica me prestò su
amable atenciòn, de modo que comenzamos a bailar boleros: el baile estaba terminando

se ofreciò a llevarme en su auto pero yo comenzè a vomitar vi còmo se alejaba en su vehìculo
fui caminando hasta mi hogar en zig zag pero no daba màs lleguè al parque y me acostè
en un banco me quedè dormido despertè de madrugada seguì caminando a casa me acostè y

dormì a la mañana siguiente no recordaba absolutamente nada excepto lo señalado lineas
o versos (si se quiere) màs arriba de ahì el tìtulo del poema, si se quiere y si no, tambièn.

poemas filosoficos argentinos 2025

 Descartes me interesaba muchìsimo, soberanamente, un filòsofo importante,

evidentemente; extrañamente, leìa el diccionario de Ferrater en la biblioteca del
Instituto de Geografìa, ahora lo recuerdo, serìa por mi novia Milena Braun, que
estudiaba justamente geografìa en la facultad. Allì pasaba tranquilamente tardes

enteras mientras los futuros geògrafos leìan sus libracos; allì tambièn vi como un
profesor ciego daba clases a Milena: yo le hacìa señas a ella procurando que el otro no me
descubriera, pero ella no me daba ni 5 de pelota: efectivamente, parecìa decirme por señas
que me fuera a la mierda, que no rompiera màs las pelotas, las guindas, los quinotos.

En efecto, me fui ese dìa, pero otros dìas volvì, claro que volvì allì: era un lugar re tranqui
(o tranca, como dicen ahora) y a la tarde temprano no habìa casi nadie, asì que podìa leer
tranquilo libros de filosofìa o incluso de historia, grandes y hermosos libracos, volùmenes.

Y cuando finalmente cortè con Milena, igual seguì yendo a la dicha biblioteca, y leìa un
broli tras otro, y fumaba un faso tras otro (como un escuerzo) y me sentìa el tipo màs feliz
del mundo y en efecto lo era, ahora me doy cuenta, ahora que siempre es demasiado tarde,

siempre es demasiado tarde, ahora que soy un viejo choto y las minas no me dan ni 5 de
bola, y vuelve a llover, hace 3 dìas que llueve fuerte sin parar, no para màs, no para.

sàbados y domingos de super acciòn

 Yo, en los 70 y 80, cuando era un pibe, siempre miraba los sàbados y domingos

por la tarde, las pelìculas de ciencia ficciòn de los 50 y 60 que pasaban en televisiòn
cuyo ciclo se llamaba (si mal o bien no recuerdo) sàbados de superacciòn. Sentado
frente al aparato televisor, me sentaba a ver esas pelìculas extrañìsimas que consistìan

bàsicamente, en lo siguiente: viajes a la Luna o a Marte, monstruos diversos al llegar al
planeta en cuestiòn, gelatinas viscosas en las que se hundìan fatalmente los astronautas,
hèroes principales de aquellos melodramas francamente ilusorios, o series de televisiòn
como Viaje a las estrellas, o cosas por el estilo, todo ello en blanco y negro, por supuesto.

Eran extrañìsimas esas pelìculas, esas series televisivas en blanco y negro (el poema tiende
a repetirse, indefinida y recursivamente, esa parece ser su naturaleza convulsiva y sobre
todo polivalente, ambigua, ambivalente si seguimos o queremos seguir a Freud).

Me encantaban realmente esas pelìculas extravagantes por no decir raras (raras en el
sentido rubeniano o rubendariano) estrafalarias, en blanco y negro, los sàbados y
domingos, por regla general, en mi casa o en lo de mi Tìa Eugenia, mi Tîo Isidoro.

poemas politicos argentinos 2025 buenos aires

 El gran poeta argentino se llama Juan Domingo Peròn

porque dio dignidad a la clase trabajadora
y dio su vida entera por la causa de los màs humildes
quienes siempre lo reconocieron como abanderado.

Aunque algunos lo acusen de fascista o cosas por el estilo:
bonapartista, reformista, populista, demagogo y otras hierbas
todos los rìos de Argentina son peronistas, como dijo el poeta
porque desembocan en el universo, o algo asì (estoy citando de memoria).

Eva Peròn o Eva Duarte, Isabel Peròn o Martinez: Peròn era feminista
pero tambièn paternalista. Me gusta el estilo de Peròn: su oratoria, sus discursos.
Ahora, lo que no me gusta mucho es la estructura verticalista o solapadamente machista

del Partido, llàmese comunista o socialista o como se llame. Y hay que admitir que hay un
cierto machismo en todo ello, dando vueltas, yèndose por las ramas, un cierto determinado
autoritarismo que no me gusta nada, ese verticalismo, ese, digamos, clientelismo, en fin.