Todo ha terminado acaso para siempre:
la muerte me espera a la vuelta de la esquinatengo toda la muerte x delante y x detràs.
Esto no es todo, x ahora: la maldita vejez y sus achaques
las minas increiblemente hermosas que no te llevan el apunte
no te dan ni 5 de bolilla, pelota
en fin, no me prestan
ni 2 segundos de su amable y distinguible atenciòn
mientras observan o hablan por su telèfono celular, miran
toda clase de efìmeros videitos que se repiten una y 1000 veces
o en su defecto escuchan la bazofia musical
que tambièn repite un ritmo alienante y enloquecedor
supuestamente alegre y popular llàmese cumbia reggaeton cuarteto
y sus variantes màs o menos ligeras
que desconozco totalmente
la vejez y sus malditos o fucking achaques, enfermedades varias:
dolor de cintura o de estòmago, ayunar, comer poco y bien, en lo posible
no masturbarse por las noches o durante la siesta de forma plenamente compulsiva
orinar dentro del tarro (sentarse si es posible para no pifiarle)
las minas ni se mosquean, ni hablar de eyacularles piropos (eso està prohibido, se
considera callejero acoso, un gènero ciertamente en vìas de extinciòn el antiguo piropo)
ni bien me ven, de inmediato miran para otro lado o hacia el piso,
dan vuelta la cara en un evidente corte de rostro o incluso
en el peor de los casos
ponen cara de asco, de
repulsiòn.
Estos son los avatares y desventuras
del verde viejo.
Entonces, me pongo a recordar los viejos tiempos
los buenos viejos tiempos
en que levantaba minas a diestra y siniestra
en los bailes, las milongas
no dejaba tìtere con cabeza
volteaba muñecas que daba miedo
tenìa ergo quilombos varios
con minas y tipos
que me increpaban por las calles
o simplemente me querìan trompear
Tiempos aquellos!
Bailaba tango y otros ritmos como rock
pero especialmente el tango
durante noches enteras
durante dìas enteros
desde la mañana hasta altas horas de la noche
hasta que las velas no ardìan
o hasta que se me quemaban las pestañas
incluso me pasaba de ir con una hermosa al hotel màs cercano
y luego de un par de horas
volver a la milonga
el sexo es infinito
y la juventud tiene una potencia sin igual
arrolladora
y bailaba durante dìas enteros
sobre todo durante las vacaciones de verano
por el solo gusto de hacerlo
o a veces a cambio de unos mangos, monedas, billetes
exhibiciones de baile, clases grupales y privadas, shows (show time!)
exhibiciones en fiestas de casamiento o en aniversarios
o en cumpleaños de 15
viajes en trenes, en colectivo, en subte, en taxis o en remise
copetines, brebajes, copas, tragos varios
en salones llenos de humo de cigarrillo
y luego a dormir en alguna parte
para descansar de esa vida bohemia y nòmade
hoy recuerdo aquellos tiempos en que era feliz sin saberlo
y mi juventud se desenroscaba y destejìa
en sagaces movimientos
inquietantes pasos
doradas figuras
borroneadas por el tiempo
sentado en el balcòn recuerdo aquellos tiempos
en que esto mismo solo era una letra de tango
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