es extraño pero con ella no recuerdo el amor en la cama
sino ciertos paseos por arbolados barrios residencialesen las tardes del domingo porteñero y letal
largas caminatas tomados de la mano por grandes avenidas
durante las noches, mientras ardientemente nos besàbamos en la boca
y cerràbamos los ojos o nos miràbamos loca o tenuemente hipnotizados
o los grandes recitales de poesìa los viernes o los sàbados por la noche
mientras otra vez nos besàbamos ardientemente para bronca de los otros
se nos hacìa agua la boca, compartìamos nuestras salivales glàndulas
y todo aquello que, de pronto, emergìa de nuestros mutuales cuerpos
esto no fue todo: los coitos compartidos en los sòrdidos y lùgubres hoteles
las cenas en los bodegones màs infectos y guturales
o en las parrillas màs concurridas de Urquiza o Villa Pueyrredòn, por ahì cerca
los abrazos en los bailes repletos de bailarines como una manifestaciòn o Cannas
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