sábado, 17 de mayo de 2025

realismo sucio argentino poemas 2025

 Una vez cuando tenìa 28 29 años, me pasò algo màs o menos terrible

y absoluta o francamente lamentable, por decirlo asì, por asì decirlo:
me emborrachè en el cumple de Ricardo Schmidt (¿se escribe asì?)
pues no habìa otra cosa para tomar + que bebidas espirituosas, alcohòlicas, vamos.

Y encima cometì la idiotez de mezclar todas de modo que en pocos minutos
estaba borracho como una cuba, como se dice habitualmente. Cuando me fui de allì
se me dio por recalar en el boliche llamado Viejo Correo (hoy ya no existe, hay, creo, una
jugueterìa, o algo por el estilo, grande, coqueta) y dio la casualidad y no sè por què

(yo debìa tener un aliento espantoso, no sè còmo una mina màs o menos bonita me
podìa dar bola, pelota, en aquellas absurdas circunstancias) una chica me prestò su
amable atenciòn, de modo que comenzamos a bailar boleros: el baile estaba terminando

se ofreciò a llevarme en su auto pero yo comenzè a vomitar vi còmo se alejaba en su vehìculo
fui caminando hasta mi hogar en zig zag pero no daba màs lleguè al parque y me acostè
en un banco me quedè dormido despertè de madrugada seguì caminando a casa me acostè y

dormì a la mañana siguiente no recordaba absolutamente nada excepto lo señalado lineas
o versos (si se quiere) màs arriba de ahì el tìtulo del poema, si se quiere y si no, tambièn.

poemas filosoficos argentinos 2025

 Descartes me interesaba muchìsimo, soberanamente, un filòsofo importante,

evidentemente; extrañamente, leìa el diccionario de Ferrater en la biblioteca del
Instituto de Geografìa, ahora lo recuerdo, serìa por mi novia Milena Braun, que
estudiaba justamente geografìa en la facultad. Allì pasaba tranquilamente tardes

enteras mientras los futuros geògrafos leìan sus libracos; allì tambièn vi como un
profesor ciego daba clases a Milena: yo le hacìa señas a ella procurando que el otro no me
descubriera, pero ella no me daba ni 5 de pelota: efectivamente, parecìa decirme por señas
que me fuera a la mierda, que no rompiera màs las pelotas, las guindas, los quinotos.

En efecto, me fui ese dìa, pero otros dìas volvì, claro que volvì allì: era un lugar re tranqui
(o tranca, como dicen ahora) y a la tarde temprano no habìa casi nadie, asì que podìa leer
tranquilo libros de filosofìa o incluso de historia, grandes y hermosos libracos, volùmenes.

Y cuando finalmente cortè con Milena, igual seguì yendo a la dicha biblioteca, y leìa un
broli tras otro, y fumaba un faso tras otro (como un escuerzo) y me sentìa el tipo màs feliz
del mundo y en efecto lo era, ahora me doy cuenta, ahora que siempre es demasiado tarde,

siempre es demasiado tarde, ahora que soy un viejo choto y las minas no me dan ni 5 de
bola, y vuelve a llover, hace 3 dìas que llueve fuerte sin parar, no para màs, no para.

sàbados y domingos de super acciòn

 Yo, en los 70 y 80, cuando era un pibe, siempre miraba los sàbados y domingos

por la tarde, las pelìculas de ciencia ficciòn de los 50 y 60 que pasaban en televisiòn
cuyo ciclo se llamaba (si mal o bien no recuerdo) sàbados de superacciòn. Sentado
frente al aparato televisor, me sentaba a ver esas pelìculas extrañìsimas que consistìan

bàsicamente, en lo siguiente: viajes a la Luna o a Marte, monstruos diversos al llegar al
planeta en cuestiòn, gelatinas viscosas en las que se hundìan fatalmente los astronautas,
hèroes principales de aquellos melodramas francamente ilusorios, o series de televisiòn
como Viaje a las estrellas, o cosas por el estilo, todo ello en blanco y negro, por supuesto.

Eran extrañìsimas esas pelìculas, esas series televisivas en blanco y negro (el poema tiende
a repetirse, indefinida y recursivamente, esa parece ser su naturaleza convulsiva y sobre
todo polivalente, ambigua, ambivalente si seguimos o queremos seguir a Freud).

Me encantaban realmente esas pelìculas extravagantes por no decir raras (raras en el
sentido rubeniano o rubendariano) estrafalarias, en blanco y negro, los sàbados y
domingos, por regla general, en mi casa o en lo de mi Tìa Eugenia, mi Tîo Isidoro.

poemas politicos argentinos 2025 buenos aires

 El gran poeta argentino se llama Juan Domingo Peròn

porque dio dignidad a la clase trabajadora
y dio su vida entera por la causa de los màs humildes
quienes siempre lo reconocieron como abanderado.

Aunque algunos lo acusen de fascista o cosas por el estilo:
bonapartista, reformista, populista, demagogo y otras hierbas
todos los rìos de Argentina son peronistas, como dijo el poeta
porque desembocan en el universo, o algo asì (estoy citando de memoria).

Eva Peròn o Eva Duarte, Isabel Peròn o Martinez: Peròn era feminista
pero tambièn paternalista. Me gusta el estilo de Peròn: su oratoria, sus discursos.
Ahora, lo que no me gusta mucho es la estructura verticalista o solapadamente machista

del Partido, llàmese comunista o socialista o como se llame. Y hay que admitir que hay un
cierto machismo en todo ello, dando vueltas, yèndose por las ramas, un cierto determinado
autoritarismo que no me gusta nada, ese verticalismo, ese, digamos, clientelismo, en fin.

poesia narrativa en buenos aires capital federal

 Rock puede ser bailando en el boliche llamado museo rock

(¿museo rock? què nombre màs raro, ¿què tendrà que ver el rock con un museo?)
o sino en lugares como escuelas (por la noche) la escuela de noche, museo
rock. En fin, bailando rock con las pendejas màs hermosas y con las jovatas

màs lindas de de aquellos lugares: dando vueltas y vueltas sin parar y locamente
descerebrados y màs o menos pulcros; las pendejas hermosas con sus faldas, en sus
vestidos floreados, con sus musculosas o remeras que les remarcan sus tetitas, sus
pezones: girando y tirando pasos, figuras de baile o penales, en fin, bailando sin parar!

Droga, a veces: nevados en medio del baile y los bailarines husmeando, olfateando esa
marihuana sabrosa, mi novia de entonces, bellamente rockera y drogadicta: Alejandra,
una piba pierna, una mina gamba, que volvìa relocos a los turritos, con sus ojos verdes

y su pelo rojo como una llamarada roja y fugaz. O bailàbamos tango en La Viruta o en Grisel
al comienzo del baile, cuando no habìa nadie en la pista y tenìamos toda la pista para
nosotros 2 (una novela de Nèstor Sànchez) y encima entràbamos gratarola a esa hora.

poemas narrativos en buenos aires capital

 Ahora estoy solari, pero todas las mujeres que amè

desde mi juventud, una y 1000 veces.

Lo cierto, es que solo no se va a ningùn lado
o no se llega muy lejos, conviene consultar a los amigos
a los vecinos, a los conocidos o, en todo caso, mèdicos, dentistas, psicòlogos etc.

Pero siguiendo con el tema en cuestiòn, el tema amatorio:
Todas las mujeres que amè, y nos acostàbamos, nos encamàbamos
en los hoteles màs pobres, màs poligriyos,
oscuros, con gemidos de mujeres a lo lejos o a lo cerca,
gemidos cuando fornicàbamos
gemidos cuando las serruchaba
cuando estaba arriba de ellas y cabalgaba sobre ellas
o encima de ellas
y nos besàbamos, nos engolosinàbamos,
y sus ojos se desorbitaban o se ponìan en blanco
y sus bocas se abrìan buscando aire, rojas, hùmedas y especialmente
dulces

Lo recuerdo todo perfectamente, pero tambièn lejanamente
fueron lindas experiencias las que tuve en ese extraño mundo, terrible y bello

pero pregunta: ¿por què diablos el teclado salta de golpe cada 2 x 3
y me manda las palabras unas lineas, unos versos màs arriba?

Fueron experiencias francamente inolvidables en el Planeta Tierra
en el Planeta Tango
en las milongas con las milongueras màs ardientes, simpàticas
y sobre todo jòvenes
de modo que de solo recordarlo
se me pone la piel de River Plate

Ahora estoy Solari Yrigoyen, es cierto
pero recuerdo todas las minas que amè
en los telos màs baratieris

y aquellos bailes de fines de siglo
en aquellos tiempos

en aquellos tiempo era joven
y todo me importaba francamente un bledo, 3 kinotos, 3 carajos
era algo asì como una especie de bohemio
que iba a milonguear todas las noches
a las milongas màs postas
o me paraba en la barra a copetear, fumarme un faso
o contemplar a las parejas de bailarines
que se arremolinaban en la pista o palestra
y hacìan sus 8, sus molinetes y giros, sus barridas, sus ganchos, sus
cuadrados, en fin, sus pasos y figuras

pero tambièn, obviamente, miràbamos a las minas
y cabeceàbamos: no nos acercàbamos a las mesas ni loco ni en
pedo, ni de casualidad, so pena de rebotar
o planchar toda la noche

era un peligro que habìa que conjurar o exorcisar: ser
precavido, cuidadoso, tomar ciertos recaudos, en
fin, no cometer errores ni mandarse ninguna
cagada

Pero tambièn bailaba siguiendo la ronda
y procuraba (si se daba el caso y podìa)
franelear suavemente a mi partenaire del momento
apretando delicadamente sus tetitas con mi torso o pecho
y todo eso mientras escuchaba la mùsica, oìa al cantor
y procuraba no chocarme con nadie

entre tango y tango, sutil chamuyo
o salir afuera con la excusa de fumar
o continuar bailando durante horas y horas
hasta que las velas no ardan
o simplemente hasta que termine el baile
(a las 6 de la matina aprox. por lo general)

bailàbamos tete a tete
mejilla a mejilla y a menudo
las chamuyaba al oido
o les recitaba poemas de corazòn al oido
by heart
par coeur

recuerdo todo perfecta y lejanamente
aquellos bailes de fines de siglo
en los salones màs imponentes
o en los sitios màs humildes y desquiciados:
parrillas, pizzerìas, cafès, sòtanos, comitès
(todo fue antes de que se incendiara el boliche cromagnon)

y tambièn hacìamos el amor
en los lugares màs humildes y sobre todo baratos
mientras llovìa torrencialmente
en los sitios màs estrafalarios, màs
exorbitantes:
en parques y plazas pùblicas
durante la noche
contra un àrbol
o contra una pared

entre la pared y la espada
a espada y a capa
una de arena y una de cal

asì fue mi juventud durante años:
bailar y hacer el amor
bailar y hacer el amor una y 1000 veces

hasta que mandè todo al diablo
y me dediquè a trabajar
todos los dìas, todo el santo dìa
(hasta 12 horas diarias)
en clases particulares
en clases en escuelas pùblicas o privadas
en rigor de verdad
en honor a la verdad

pero recuerdo aquellos amores, aquellos bailes
y por dentro
(porque la procesiòn va por ahì)
a veces
o
a
menudo
se me
pianta
un
lagrimòn
...

viernes, 16 de mayo de 2025

 Tristeza

soberana y triste
la de esta noche
cerrada

Triste tristeza la de virtuales reuniones
a la distancia
y el coordinador o director famoso
un necio importante
que monopoliza la palabra
no la cede
e interrumpe a cada momento
si querès meter un bocadillo

por otra parte, es en lo alto de una librerìa de Palermo
un espacio chiquito
pero repleto de libros

ni se molesta en analizar los poemas
acaso no sabe hacerlo
no dispone de herramientas al respecto
no tiene la menor ni mayor
idea de nada

no obstante, sus escritos son cèlebres
y moderados

sus admiradoras
son ardientes pendejas
que pagan por conocerlo
o levantarlo

y yo lo envidio francamente
aunque ademàs lo detesto
por su engrupimiento y frìas obsesiones
tìpicas de un megalòmano paranoide
(aunque no quiero patologizar ni sicopatear sicofantes)

sin embargo la pasè muy bien
aunque tambièn muy mal
por sus constantes intrrupciones, ademàs
salta de un tema al orto perdòn otro
sin profundizar absoluta o relativamente en nada
(chistes fàciles y malos)

lo que màs me gustò de la feria fueron las minas

me gustò esa experiencia parcialmente desagradable

las chicas eran preciosas
los poemas muy hermosos

todo fue interesante menos
el coordinador del taller
que interrumpe a cada momento y
no deja hablar
oligopolizando la bralapa

ademàs, los poemas parecian excusas
para hablar de cualquier otra cosa
por ejemplo cine
o cuestiones que no venìan al caso
para nada

una vez, las chicas lo acusaron de machista
ante un comentario desafortunado
digamos poco feliz o directamente infeliz

empero, esas eran reuniones!
bien o mal todo era medianamente divertido
y no estas virtuales reuniones que me causan
no sè bien por què
tristeza profunda
profunda como una garganta
dorada como una lluvia
sutil
como chamuyo o poema
al oido de las bellas
cuando era muchacho
un pobre estudiante
y no tenìa absolutamente nada
salvo mi cuerpo, la palabra y
salud
fortaleza
futuro
y algo de olfato.

Lo cual me permitìa
conquistar a las bellas inexpugnables
y abrazarnos
en los parques pùbicos perdòn pùblicos
en las tardes de primavera o verano
incluso en invierno!
si no tenìamos una fucking moneda partida al medio!

Realmente, èramos pobres como arañas
y casi nos comìan los piojos
en medio de aquellos hoteles màs o menos absurdos
y sobre todo baratos.

Era pobre y lo ùnico a mi disposiciòn eran:
mi mente
mi cuerpo
el lenguaje
el baile
y los poemas de corazòn
que susurraba al oìdo de las bellas
al solo objeto de conquistarlas
en lo posible para siempre.